La presente opinión proviene de alguien cuya conexión con la música reggae no es muy estrecha que digamos, pero sí con el estilo de los Red Hot Chili Peppers, quienes, dicho sea de paso, alguna vez dijeron ''Bob Marley poet and a prophet'', y puedo ver que tenían razón.
Catch A Fire es un disco original. Limpio en sonido y técnica, como también es estridente en voz y mensaje. Del lado A se puede notar el gran contraste, y consecuentemente, la oportuna complementariedad que tiene la voz principal con un coro femenino al estilo iglesia gospel, lo cual le da un encanto particular.
El lado B es literalmente un groove lento y circular, mi mejor forma de expresarlo.
Por su parte, las letras de verdad reflejan a un poeta: ''No chains around my feet, but I'm not free, I know I am bound here in captivity''. Un ritmo tranquilo para una temática que es todo lo opuesto. Podría decirse, la introducción de la realidad jamaiquina a la escena global.
El disco fue publicado en 1973, una década en la que muchos géneros peleaban para estar en la cima, y que el reggae haya ganado su propio espacio en un ambiente súper competitivo, -donde una banda era mejor que la otra-, merece su estrellita dorada.
Mi opinión personal, considerando únicamente el sonido (como principal razón que no encuentro mucha novedad en la repetición constante del skank) es un 7/10. Pero si tengo en cuenta el contexto, la novedad que representó la banda, la escena de aquella época y lo trascendental que es Bob Marley and The Wailers al día de hoy, mi puntaje sería un 8.
Creo que en esta página mi puntaje es un equivalente de 3/5.
Power music, electric revival!!!
Este álbum es una ambigüedad, a mi parecer, como un profeta anunciando todo lo que está por sonar en la década, y al mismo tiempo, ese anuncio no es más que una innovación del funk y el R&B de 30 años atrás.
Un punto para señalar es que el disco me resulta muy masculino. ¿Hace falta mencionar el porqué? Basta con escuchar cómo comienza. Sin embargo, considero que éste álbum es el sello de calidad de los años 2000 y la escuela formativa para muchos de los artistas que les sucedieron.
Me resulta valioso cuando es notorio que los artistas le ponen pasión a lo que hacen, y tanto Big Boi como Andre 3000 reflejan que todos los elementos utilizados en Stankonia realmente fueron estudiados para ser puestos en su lugar. También es muy llamativo el como se animaron a mezclar diversas temáticas. Por un lado, la insinuación sexual, por otro, un sonido melancólico (o nostálgico para quienes lo miramos hoy con años de por medio), luego la estética gangster que nunca abandona hasta el último minuto, supongo que para eso servirán los interludios, ¿No?
Mención aparte y especial al gran amor que siento por el slap del bajo que suena en Ms. Jackson y también los versos cantados en Spaghetti Junction.
El interludio de Kim & Cookie: una maravilla.
Como se extrañan los hombres sin miedo a la voz aguda. Hermosas letras, dignas de un hermoso álbum. La falta de percusión al inicio hace parecer que este disco es una sesión de unplugged en la que Neil Young nos canta a cada uno de nosotros. También, sentí a través de todas las canciones, la montaña rusa de emociones del humano con el corazón roto. La soledad, el amor, la desilusión, ya sea por una persona o por una realidad social que alguna vez fue y sigue sin repararse.
Realmente es un álbum que hace buen uso de la sutileza y el movimiento donde son necesarios. La percusión hace una aparición progresiva hasta consolidarse en Southern Man con un mensaje tan crudo como necesario, que, justamente, requiere de esos golpes y velocidad. Casualmente las canciones en las que se expresa el más genuino enamoramiento (feliz) también forman parte de los sonidos más estridentes del disco, una forma, quizás indirecta, de decir que aquello que hace que arda el pecho de amor, también puede hacerlo arder frente a una injusticia.
No conecté mucho con la primera parte del álbum, o quizás simplemente no entendí lo que quisieron transmitir. Igualmente, me pareció un sonido muy distintivo.
Me encanta cuando se siente el folk rock y me molesta un tanto cuando coquetean con lo country, pero eso no quiere decir que sea un mal material, simplemente éste último es un género que no es de mi agrado.
Jemima Surrender es lejos mi canción favorita, tremendo riff, se reivindicó en nombre de todo lo que no me convenció al inicio. The Night They Drove Old Dixie Down y Whispering Pines también me gustaron mucho, tienen la melancolía de cualquier canción calma de los 70 (que por cierto amo), y obviamente, Up on Cripple Creek, la única que conocía previamente de este álbum.
Las canciones lentas casi no tienen variaciones, pero aquellas más rápidas sí que marcaron su impronta.
Me fascinó escuchar este disco, es literalmente una despedida con amor a la década de los ‘60. Y me conflictúa que lo que suena bien, me gusta muchísimo, pero lo que no, me desagrada bastante, así que mi puntaje será un tanto indeciso
Muy de Seattle.
Me gusta lo bien que se complementa una voz limpia con un sonido distorsionado, pero igualmente, no hay nada particular que me haya atrapado porque no hay variaciones, y justamente eso hace que cuando el tempo baja de a ratos parezca algo innovador, cuando en realidad no lo es.
Walkin on the Sidewalks y Mexicola son lo que más interesante me pareció del álbum.