Gran manera de comenzar éste recorrido. Odelay es un álbum lanzado hace exactamente 30 años pero conserva intacto su espíritu "cool", noventoso, pero que trasciende cómodamente la barrera del tiempo. Todo aquí suena experimental, un mundo en dónde cualquier combinación es posible: indie, rock alternativo, electrónica, hip-hop. En lo personal, los singles de éste álbum me retrotraen a mi niñez, a aquellos primeros recuerdos en dónde este tipo de música, seguramente, sonaba por todas partes. Suena fresco, chill, ideal para disfrutar en cualquier momento. El momento ideal, en verano durante el día.
Siendo sincero The Verve nunca ha llamado demasiado mí atención. Sorpresivamente, encuentro éste material absolutamente interesante y estoy seguro que es un álbum que ganará mi adhesion en las escuchas sucesivas. Aquí encontramos un mix de britpop, rock alternativo y rock psicodélico perfectamente logrado. Si bien el espíritu de los años 90s se siente presente, posee un sonido bastante atemporal.
Entiendo la mística alrededor de este álbum; sin dudas, marcó época y significó un reseteo cultural. Sin embargo, nunca logré conectar demasiado con Pink Floyd. Es un proyecto demasiado extenso para mi gusto, que puede resultar tedioso de digerir en un solo día. Es un álbum conceptual por demás complejo, que requiere tiempo de escucha, de maceración, especialmente para comprender la lírica y, por supuesto, para empatizar con la banda en sí.
Las canciones conocidas y/o los singles, estupendos; el sonido, muy bueno. Pero siento que es algo para tomárselo en serio, no simplemente para poner de fondo: requiere escucha activa.
Bummed es la banda sonora de una peli clase B, de aquellas en las que lo turbio y lo festivo se unen en comunión, casi sin poder prescindir uno del otro. Me siento descender a un boliche/bar bien marginal, con gente aún más marginal, bailando, colocados y muy en la suya. Todo y nada puede pasar, y la música ocupa un rol fundamental. Canciones con guitarras que se unen perfectamente con el sonido dance de fines de los 80. Se baila como quieras, eufórico o tranquilo; te lleva a vivir ese momento y a olvidarte del resto del mundo. La propuesta acá es flotar con la música, este presente de un mundo inquietantemente atractivo.
Personalmente no conecto con este estilo, más allá de sus virtudes técnicas.
La música siempre me transporta a momentos, reales o imaginados. Por eso este tipo de lectura vuelve una y otra vez cuando escucho el disco. Me arma una escena: soy joven, universitario, de clase media; escucho …The Dandy Warhols Come Down de The Dandy Warhols porque suenan bien, porque tienen onda, pero sin esfuerzo. No están intentando ser cool: simplemente lo son.
Es un álbum relajado, que fluye con naturalidad y suena bien sin necesidad de épica.
Rebeldía en estado puro. Rock sucio, que no busca agradar sino todo lo contrario. Disruptivo, visceral. Me suena a “que se joda todo el sistema, los hippies con sus guitarritas, sus letras profundas sobre el amor y la vida”. Propuesta interesante, a pesar de no ser mi estilo predilecto.
Synthpop elegante y sofisticado. Todo parece estar perfectamente estudiado. Suena estupendo.
Arrancar con Better Sweet Symphony es poner la vara muy alta, el resto del álbum nunca llega a estar a la altura, tal vez porque en vano espero alguna canción similar. Es un álbum correcto más bien orientado al downtempo, no decepciona pero tampoco resulta memorable.
Oscuro, intenso y cargado de emociones. Creo que se necesita mucho tiempo y coraje para meterse en el mundo de Nick Cave. Considero que lo más atractivo acá está en la lírica, algo difícil de resolver en un día. Esto no es para cualquiera, realmente debe gustarte.
Pensé que se trataba de un álbum orientado estrictamente al hip-hop, un género musical al que prácticamente no le presto atención. Sin embargo, me sorprendió gratamente. El hip-hop está presente, pero convive con elementos de electrónica, trip-hop y ambient. Sus numerosos pasajes instrumentales te transportan a otro mundo, como si se tratara de un viaje sonoro interestelar.